Cultivar vegetales en la Luna, una meta ya no tan lejana
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Cultivar vegetales en la Luna, una meta ya no tan lejana

Polvo deshidratado y pasta en tubo: ese era el menú de los astronautas hasta hace poco. Pero las condiciones de los viajes al espacio mejoraron y posiblemente ofrezcan pronto un lujo tradicionalmente reservado a los terrícolas: vegetales frescos. La compañía Paragon Space Development Corporation, que se asoció con la Nasa en experiencias en transbordadores espaciales o la Estación Espacial Internacional (ISS), anunció un programa de cultivo de flores y alimentos en la Luna. «El Oasis lunar» (Lunar Oasis) es un invernadero que se parece a una pequeña campana tubular encastrada en un trípode de aluminio. Se trata de hacer crecer una planta en la superficie de la Luna, donde la fuerza de la gravedad es seis veces menor que en la Tierra. El invernadero en miniatura será lanzado al espacio por Odyssey Moon Ltd, una sociedad privada que invierte en el desarrollo de estadías humanas en el espacio. Este proyecto participa de un concurso convocado por el gigante de internet estadounidense Google, el Lunar X Prize, que ofrece 20 millones de dólares al primero que logre hacer alunizar y desplazar un robot en la Luna. Los representantes de Paragon indicaron que se realizarán pruebas del «Oasis lunar» a partir de 2012. Cuando despegue, el invernadero en miniatura llevará granos de brasica, que es una planta crucífera de la familia de las coles de Bruselas, y de coles.

Seres humanos en el espacio: El espacio es un lugar muy hostil para el ser humano. La falta de aire y de presión atmosférica puede matar a una persona en. Las temperaturas son impresionantes: cerca del cero absoluto a la sombra de un planeta, y de varios cientos de grados bajo la acción solar directa. Al no existir protección atmosférica, las radiaciones cósmicas pueden resultar mortales. Los avances científicos y tecnológicos logrados en las últimas décadas han permitido desarrollar una gran cantidad de elementos que protegen al ser humano durante los vuelos más allá de la atmósfera. Biólogos, médicos, físicos, ingenieros y meteorólogos trabajaron y trabajan en forma permanente para mejorar la calidad de vida de los astronautas y evitar riesgos durante la permanencia en el espacio. Aunque siempre se supuso que la gravedad es necesaria para el desarrollo normal de la vida humana, los efectos producidos por la ingravidez fueron mucho más nocivos que los esperados. Osteoporosis, atrofia muscular con fuertes incidencias en el sistema cardiovascular, disminución del número de glóbulos rojos en sangre, entre otras alteraciones, obligaron a los especialistas a diseñar actividades para las tripulaciones. Asimismo, las estaciones espaciales permanentes incluyen reemplazos periódicos de sus tripulantes, con el objeto de evitar someterlos a situaciones de ingravidez prolongadas en exceso. Peso e ingravidez. Digámoslo así: Una cosa es la fuerza peso (P), y otra es la sensación de peso. La fuerza de atracción que ejerce la Tierra sobre la nave y sus tripulantes, el peso, proporciona la fuerza centrípeta necesaria para mantenerlos en movimiento orbital. Al no existir una fuerza que los sostenga, los astronautas no tienen sensación de peso y se encuentran en un estado de ingravidez aparente, exactamente igual que la que se experimenta en una caída libre (como si se encontraran en el interior de un ascensor que se está cayendo). La Hidroponía aquí en la Tierra está demostrando ser muy popular y se está convirtiendo rápidamente en una de las posibles respuestas a la inestabilidad de la agricultura en muchas regiones. Sin embargo, el cultivo hidropónico los últimos años ha desempeñado un papel cada vez más grandes en el ámbito de la exploración espacial.

Una de las formas en que está jugando este papel es a través de la construcción de cámaras de crecimiento, espacios totalmente cerrados que proporcionan a las plantas todo lo que necesitan para crecer y prosperar. Una de estas cámaras de crecimiento es la Cámara de crecimiento de la Estación Polo Sur, que trabaja en el duro ambiente de la Antártida con verduras frescas a pesar de las gélidas temperaturas del exterior.

El Polo Sur ofrece un excelente banco de pruebas para las tecnologías espaciales del futuro, los largos inviernos oscuros que representan un desafío no sólo a la tecnología, sino también para el personal con base en uno de los ambientes más inhóspitos del mundo. , la cámara no es grande, pero durante todo el invierno ofrece a la estación de los trabajadores una fuente de alimentos frescos y también un lugar relajante, cómodo en el que pueden alejarse de todo.

Esta cámara ofrece una visión del futuro de las colonias de como en la Luna o Marte podría ser sostenida, no sólo nutricional, sino también emocionalmente. El personal de la base ha declarado que después de una estancia larga en el Polo Sur es fácil no extrañar "lo verde" con la cámara que proporciona un "oasis" para el personal. La Sala de crecimiento de la Estación del Polo Sur demuestra que la hidroponía no es simplemente una técnica agrícola y que establece beneficios aquí en la tierra, también podría representar el futuro de la colonización del espacio, la Luna, Marte o incluso más lejos.

El día 12 de abril se cumplieron cincuenta años desde que el primer ser humano, el ruso Yuri , realizó un vuelo en el espacio. La tecnología que existía en aquella época era muy rudimentaria si la comparamos con los desarrollos actuales; no obstante, en muchas cuestiones aún hoy en día estamos en pañales. Una de ellas es el tema de los cultivos espaciales. Si queremos realizar vuelos tripulados de larga duración, deberemos buscar una manera de poder comer verduras frescas en el espacio… ¡pero no resulta tan fácil como parece! Se trata de un proyecto realizado conjuntamente por la ESA (Agencia Espacial Europea) y el IBMP (Instituto para los Problemas Bio-Médicos de Rusia). Consiste en un experimento – que finalizará el 5 de noviembre de 2011 – en el que seis astronautas están simulando un viaje de ida y vuelta al planeta Marte, y en el que durante el pasado mes de febrero tuvo lugar el “descenso” a Marte y la expedición de permanencia y posterior regreso a La Tierra. Nos preguntábamos entonces si los miembros de la tripulación cultivaban plantas en la nave experimental. Recientemente la nave Mars500 se ha unido a un proyecto más amplio de cultivo en el espacio que está llevando a cabo la ISS (Estación Espacial Internacional). El proyecto de la ISS se llama MagISStra, y supone la tercera estancia de seis meses de duración por parte de un europeo en la Estación Espacial. El astronauta responsable del proyecto es el italiano Paolo Nespoli. Tiene por misión desarrollar una serie de experimentos de física, medicina, biología y tecnologías en el espacio,

En la ISS se han instalado unas cámaras de cultivo modulares donde se pueden sembrar semillas en condiciones de microgravedad. Las plantas son muy sensibles a los efectos de la gravedad, y responden creciendo según lo que se denomina gravitropismo o geotropismo. Los tallos crecen hacia arriba (geotropismo negativo) y las raíces hacia abajo (geotropismo positivo); incluso si tomamos una semilla ya germinada, con sus brotes y raíces y la colocamos horizontalmente, los tallos se girarán hacia arriba y las raíces hacia abajo. En un experimento que tuvo lugar en 2007, se sembraron unas semillas de lentejas en condiciones de microgravedad, observándose que las raíces crecían curvadas como si fuesen un gancho. En el experimento actual, se colocarán las semillas dentro de una centrifugadora durante 30 horas. Mediante este dispositivo se pueden simular distintas fuerzas gravitatorias mediante la aceleración de la centrífuga, con el fin de determinar a qué valor de aceleración se curvan las raíces. Satoshi Furukawa será el 'agricultor espacial' de esta misión. (AP) Un astronauta japonés partirá mañana al espacio con la misión de probar si los humanos podrán cultivar su comida fuera de la Tierra. El astronauta Satoshi Furukawa viajará a la Estación Espacial Internacional con el ruso Sergei Volkov y el estadounidense Michael Fossum. Como no habrá tierra y la luz del sol llega de manera distinta, Furukawa usará un sistema llamado “HydroTropi” para hacer el cultivo durante los 6 meses que permanecerá en el espacio, informó el portal Fayerwayer de acuerdo a información de la NASA. “En la microgravedad, las raíces crecen lateralmente, en lugar de hacia abajo como en la Tierra. Usando pepinos, los investigadores observarán si una planta hidropónica –-que crece en el agua-– puede controlar la dirección de las raíces en la microgravedad”, señaló la NASA. El objetivo es probar si los eventuales exploradores espaciales podrían cultivar su propia comida fuera de la Tierra en caso de que no puedan regresar al planeta a abastecer. No obstante, no podrá comerse los frutos de su trabajo. “Nos gustaría que pudiésemos comernos los pepinos, pero no nos han autorizado”, afirmó Furukawa en la zona de lanzamiento del Soyuz, en Kazajstán. Los pepinos espaciales serán congelados y traídos a la Tierra para que sean estudiados.